Trinidad, el grano de algunos
Durante mucho tiempo he oído discusiones poco conducentes sobre este asunto de la Trinidad, si es bíblico o no creer en un Dios único y trino, cuando fue el mismísimo Dios quien declaró con respecto a si, que es uno.
Deuteronomio 6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová
uno es.
Isaías 43:10
Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me
conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado
dios, ni lo será después de mí. (11)
Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
Uno solo, que antes de Él no hubo otro ni lo habría después; decir entonces
y a continuación de semejante afirmación, que este único Dios comparte la misma
esencia en las tres personas que forman esta Trinidad, el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo, suena casi a blasfemia y de las más terribles; ¿Pero es así
realmente?
Juan 14:23 Jesús
le respondió: El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y
vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir. (R-V c)
Este revelador verso me obliga a formular una pregunta: ¿De qué manera el
Padre y el Hijo han de hacer morada en aquel que le ama y obedece? El mismo
Jesús dio la respuesta; en la figura de una tercera persona, el Espíritu Santo.

