La
costumbre nos ayuda a desnaturalizar las cosas; pasa y mucho, que no prestamos
atención y hablamos de la Iglesia como un lugar físico (yo mismo muchas veces
me descubro haciéndolo), olvidando que el edificio solo es Iglesia cuando, los que
hemos sido justificados por la sangre de Cristo estamos congregados dentro.
Debemos entender principalmente que la Iglesia es, y como unidad, la gran
comunidad de cristianos que habitamos este mundo. Solo después de conocer esto,
llamemos iglesia al edificio donde nos reunimos, de esta manera evitaremos confundirnos
o confundir a otros.
Efesios 2:20
Todos los miembros de la iglesia son como un edificio, el cual está construido
sobre la enseñanza de los apóstoles y los profetas. En ese edificio Jesucristo
es la piedra principal. (21) Es él quien mantiene firme todo el
edificio y quien lo hace crecer, para que llegue a formar un templo dedicado al
Señor. (22) Por su unión con
Jesucristo, ustedes también forman parte de ese edificio, en donde Dios habita
por medio de su Espíritu.
Los
cristianos tenían por costumbre reunirse, una costumbre que aún se mantiene y
seguimos practicamos con alegría y constancia.
Hechos 2:46
Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían
juntos con alegría y sencillez de corazón. (47) Alababan a Dios y eran
estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el
número de los que él iba llamando a la salvación.
Cierto
es que estas reuniones tenían un propósito y se realizaban por el deseo de los
nuevos creyentes de crecer en conocimientos; también es cierto que se mantenían
juntos por una cuestión de supervivencia, no olvidemos que la naciente iglesia
de Jesucristo padecía una brutal persecución; el mismo Pablo (todavía Saulo),
antes de su conversión, (Hechos 9:3 en adelante)
fue un orgulloso perseguidor de la iglesia, testigo y partícipe de muchas
muertes de los (por entonces) seguidores de Cristo. (Mucho tiempo después
seríamos conocidos como cristianos y es muy probable que este nombre que hoy tanto
nos representa, haya nacido de una forma despectiva de llamarnos o de una
burla)
Hechos 11:26. …
y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. (R-V)
En
otras regiones sucedía lo mismo; por entonces el mundo era gobernado por el
imperio romano y no tardarían en llegar persecuciones terribles, donde los
cristianos morirían de a miles en la arena de los circos del imperio. Las
casas, las catacumbas y los sitios apartados se convirtieron en lugares de
reunión, allí los cristianos podían adorar, alabar y aprender de Dios, de su
grandeza y sobre la paciencia necesaria para soportar los padecimientos que
seguramente deberían enfrentar. Ser cristianos era por entonces una elección demasiado
riesgosa y a pesar de esto crecían en número, conocimientos y fe.
A
veces pienso, suelo hacerlo, aunque muy de vez en cuando; ¿cuantos de nosotros persistiríamos
en la fe si hoy fuésemos probados como lo fueron muchos de estos hombres de la
Iglesia primitiva? Hoy, que todo es más fácil, deberíamos sentir (más no sea) un
poquito de vergüenza por ser tan holgazanes, para orar, congregarnos o buscar
instruirnos en la sana doctrina. Solo nos faltaría (para hacerla completa)
comenzar a juntar piedras para arrojarlas delante de nuestros pies y así
entorpecer aún más nuestros torpes pasos.
Nos
hemos recostado sobre un lecho de cómoda apariencia, y arrullados por nuestra
apatía, dormimos. ¡Se ha hecho la hora de despertar! Y Dios no vendrá a sacudirnos
del hombro, como tantas veces lo hicieron nuestros padres. Aún queda trabajo por
hacer. Deberíamos tener presentes que, los grandes hombres de Dios no se han perfeccionado
durmiendo siestas.
Efesios 5:14
Por eso alguien ha escrito: ¡Despiértate, tú que duermes! Levántate de entre
los muertos, y Cristo te alumbrará. (15) Tengan
cuidado de cómo se comportan. Vivan como gente que piensa lo que hace, y no
como tontos. (16) Aprovechen cada oportunidad que
tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos. (17) No sean tontos, sino traten de averiguar qué
es lo que Dios quiere que hagan.
Hemos
creído, fuimos bautizados y es cierto, en tanto no nos apartemos de quien nos
salvó, Él mantendrá su promesa, incluso la conservará en el tiempo esperando
por nuestro arrepentimiento si nos hubiésemos apartado de Él.
Pero
Dios nos convocó para el trabajo, Él no quiere que ninguno se pierda. No
hagamos el disparate del siervo miedoso y enterremos, como lo hizo él, (por
temor a perderlo) ese talento que nos fue dado, por temor al enojo del Señor,
el día de su regreso, (Parábola de los
talentos, Mateo 25:14) quien acostumbra a segar donde no siembra y a recoger
aquello que no esparce.
Deberíamos
ponernos a pensar seriamente lo que significa haber sido salvados por Dios (Filipenses 2:12), además debemos
entender que Él nos ha puesto como luz de las naciones para dar testimonio de
su salvación, (Hechos 13:47) y
calentando el asiento de nuestras sillas no hacemos nada por los que se pierden.
Hablamos
de una Iglesia gloriosa cuando nosotros, como si de ropa sucia se tratara, nos
la quitamos de encima y arrojamos a cualquier lado de nuestra habitación, confiados
en que otro llegará después, recogerá y lavará.
Soy
joven, dirás; el día que te acercaste a Jesús, el no te dijo, crece y regresa
más tarde, entonces te salvaré,
No
estoy preparado, declararás; ¿A qué esperas? Ocúpate de aprender y grita al
mundo; ¡Hay vida en Cristo!
Como
adulto que soy tengo obligaciones y una familia de la que ocuparme, no me queda
tiempo, explicarás; ¿No viajas, no tienes compañeros, tampoco tienes días
libres? ¿O cómo Dios, descansas el séptimo día, de tu magnífica obra creadora?
Soy
muy anciano, te justificarás; los Discípulos no se excusaron en sus edades ni
les fue impedimento para continuar la obra a la que habían sido llamados y
hasta el día de la muerte.
Ese
es trabajo para el pastor; hazte pastor entonces, y ve.
Un
evangelista está más capacitado; es verdad, ellos aprenden acerca de Dios en
una Biblia diferente a la nuestra, que bueno sería poder tenerla…
Esto
dijo Pedro con respecto a nosotros, y sus palabras invalidan todas nuestras
excusas.
1Pedro 2:4
(En
algunas Biblias 2:4 y 5) Ustedes son
piedras vivas que Dios está usando para construir un templo espiritual. Por lo
tanto, acérquense a Jesucristo, pues él es la piedra viva que la gente
despreció, pero que Dios eligió como la piedra más valiosa. Además, ustedes son
sacerdotes especiales, y por medio de Jesucristo le
ofrecerán a Dios los sacrificios que a él le agradan.
En
Efesios capítulo 4 versos 11 al 18
inclusive, podemos leer lo que sigue:
Él
fue quien les dio a unos la capacidad de ser apóstoles; a otros, la de ser
profetas; a otros, la de ser evangelistas; y a otros, la de ser pastores y
maestros. (12) Hizo esto para que todos los que formamos
la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción
a los creyentes (13) Así seremos un
grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta; seremos perfectos,
como lo es Cristo, por conocer al Hijo de Dios y por confiar en él. (14) Ya no seremos como niños, que ahora
piensan una cosa y más tarde piensan otra, y que fácilmente son engañados por
las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas. (15) Al contrario, el amor debe hacernos decir
siempre la verdad, para que en todo lo que hagamos nos parezcamos cada vez más
a Cristo, que es quien gobierna la iglesia. (16) Cristo es quien va uniendo a cada miembro de la iglesia, según sus
funciones, y quien hace que cada uno trabaje en armonía, para que la iglesia
vaya creciendo y cobrando más fuerza por causa del amor. (17) Ahora les pido, de parte del Señor Jesús,
que ya no vivan como los que no conocen a Dios, pues ellos viven de acuerdo con
sus tontas ideas. (18) Son gente
ignorante y terca, que no entiende nada, y por eso no disfruta de la vida que
Dios da.
Nosotros
somos la Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, de la que el fundamento es Cristo;
también son Iglesia, (o deberías serlo) todos aquellos a los que nunca nos hemos
acercado para persuadirlos de la salvación que pueden encontrar en Cristo Jesús.
Depende de nosotros y el compromiso que decidamos tener con el Señor, para que
los muchos: Hubieran sido y se perderán, (todos aquellos de los que nunca nos
ocupamos) se conviertan, por la gracia de Jesús, en: Los sean, que Dios espera,
llevemos a sus pies.
Muéstrame
la fe que dices, tienes, sin acompañarla de todo lo que has hecho desde que
Cristo te llamó —dijo Santiago—, que, junto a todo lo que yo he podido hacer
por voluntad de Dios, te enseñaré cuanta es la mía. (Santiago 2:18)
Para
finalizar, y para quien quiera entenderlo, dejo este precioso pasaje, quiera el
Señor, les sea de provecho a todos; se
trata de: Filipenses 4:8 y 9
Por
lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,
todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad. (9) Lo que
aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de
paz estará con vosotros. (R-V)
Siguiente entrega: Cómo
un segundo bautismo
Que el Señor los bendiga y guarde
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