Una cuestión de fe
Dios altísimo, te llamo porque siempre me ayudas.
(Salmos 57: 2)
Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que todo lo hace para mí.
(Biblia de las Américas)
Clamaré al Dios
Altísimo, Al Dios que me favorece.
(RV)
Voy a clamar al Dios
altísimo, al Dios que en todo me ayuda. (Dios habla hoy)
El
mismo verso multiplicado por cuatro y la certeza de que una petición va a ser
escuchada y respondida. Una de las palabras más importantes para cualquier cristiano
tiene (en castellano) apenas dos letras: FE.
Jesús mismo afirmó que si nuestra fe fuese,
tan solo, del tamaño de un grano de mostaza podríamos mandar a un
Sicómoro a que se desarraigara y plantase en el mar y ese árbol,
inexorablemente debería obedecernos. (Lucas
17: 6)
En Marcos 11:23 leemos:
Les aseguro que, si tienen confianza y no dudan del
poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá. Si le dijeran a
esta montaña: “Quítate de aquí y échate en el mar”, así sucedería. Sólo deben
creer que ya está hecho lo que han pedido.