El que practica la justicia es justo, como Él es justo
Tenemos por costumbre creer de nosotros más de lo que realmente alcanzamos
o podemos ser, la justicia es una cualidad que muchos cristianos decimos tener,
casi como el fariseo que oraba en el Templo junto al cobrador de impuestos.
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| Dios mío, ten misericordia de mí, porque soy un pecador |
Lejos estamos de la justicia de los primeros
cristianos, a lo largo del tiempo fuimos cediendo espacio a prácticas del mundo
y las hicimos participar de nuestras reuniones, como si Dios hubiese cambiado.
Nos esforzamos en transformar al Señor en una imagen
demasiado parecida a nosotros, donde su amor es completamente tolerante de
nuestras rebeldías, desplantes y malas actitudes.
Dios es amor, decimos; y es cierto, pero es justo y no
tolera ni la injusticia ni el pecado. El sacrificio de la muerte de Cristo
sucedió una sola vez y no se repite, lo conveniente es cuidar esta salvación
que nos fue dada de gracia.
Hebreos
10:26 Porque si pecáremos voluntariamente después
de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por
los pecados, (27) sino una horrenda
expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los
adversarios. (R-V)
Romanos
3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun un (11) No hay quien entienda, no hay quien busque a
Dios. (12) Todos
se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni
siquiera uno. (13) Sepulcro
abierto es su garganta; con su lengua engañan.
Es cierto que estas
palabras estaban dirigidas a otros personajes, pero se me hace que demasiado
parecidos a nosotros.
1Juan
3:7 Hijitos, nadie os engañe;
el que hace justicia es justo, como él es justo. (R-V)
Ahora bien; ¿Quién es el justo?
La Biblia en lenguaje sencillo lo dice claramente en
el mismo verso:
1Juan
3:7 Hijitos míos,
¡que nadie los engañe! Todo el que obedece a Dios es tan justo como lo es
Jesús.
Solo cada uno de nosotros sabe con certeza a cuanto
alcanza nuestra obediencia y el compromiso que, por querer ser justos a los
ojos de Dios, dedicamos al prójimo. ¿Pero en cuánto nos parecemos al Señor y su
justicia?
Esa también es una respuesta que debemos hallar dentro
de nosotros, de nada sirve mentirnos, nuestra salvación no puede estar
construida en mentiras si no deseamos que después de la muerte nos alcance una
realidad terrible, aunque para nada sorprendente.
Cuando
la rutina se apodera de nuestra voluntad
Es cierto, somos cristianos que entendemos el deber de
participar de las reuniones de nuestras Iglesias; pero en tanto avanza el
tiempo, sucede que a muchos de nosotros la rutina mengua nuestra constancia, y
un buen día empezamos a desear esas visitas inesperadas que dejan de ser
inoportunas o vemos mil veces el cielo esperando a que se cubra de oscuros
nubarrones que desencadenen un segundo diluvio universal, más no sea en el
trayecto hasta el templo al que habitualmente concurrimos o que hayamos
olvidado de dar cuerda al reloj y por consiguiente no suene la alarma para,
como fieles devotos que somos, pudiésemos participar de la reunión en la que
estuvimos pensando durante toda la semana. Resulta demasiado fácil olvidar
nuestro primer amor.
Apocalipsis
2:4 Sin embargo, hay algo que
no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te
hiciste cristiano. (5) Por eso,
acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo
malo, y compórtate como al principio. Si no lo haces, yo iré a castigarte y
quitaré tu candelabro de su lugar. (Lenguaje sencillo)
La Iglesia de Éfeso entonces, muchas de nuestras
Iglesias hoy; maravilloso libro la Biblia que su mensaje se mantiene a lo largo
de los siglos para quien tiene la voluntad de oírlo.
2Timoteo
3:16 Toda la
Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, (17) a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra. (R-V)
Poco más queda por decir, nadie puede mentir a Dios y
como juez justo que es, así será nuestro juicio.
Será hasta un nuevo encuentro; bendiciones.
Hasta la próxima

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