Los caminos que Dios escoge para nosotros
Extraños resultan algunos caminos al transitarlos por primera vez, de difíciles
pasos unos, agotadores otros y temerarios los siguientes. Poco sabemos de lo
que habremos de encontrar delante, pero obedientes a su mandato, vamos; anunciando
su palabra y presentándolo a Él como el único Señor y salvador de todos los
hombres que quieran reconocerlo como tal.
…Como
corderos en medio de lobos. (Lucas 10:3)
Aseguró, e igual marchamos, por amor a Él, por lo mucho que ha hecho en
nuestras vidas y por la certeza de saber que no lo haremos solos, Él camina con
nosotros, no detrás, no delante, sino al lado nuestro.
Predicamos lo que antes nos fue enseñado y creímos verdadero, predicamos
porque somos testigos de su gracia (por nosotros, inmerecida) y su infinito poder,
también por una necesidad, la de compartir esta buena noticia que tanto bien ha
hecho en nuestras vidas, para quien quiera escucharla y para quien tenga la
necesidad de oírla, de gracia, porque así fue dada a nosotros.
Romanos 10:14
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en
aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
Hace muchos años atrás, más de los que yo realmente quisiera, hubieran
pasado, permití a Cristo conducir mi vida y fuera su voluntad la que orientara
mis pasos por los caminos que juzgara convenientes para mí; se trató de la
decisión más importante que alguna vez haya tomado; ¿Pero que hubiera sucedido conmigo
de no presentarse quien, obediente a su mandato, me presentara a Jesucristo, me
hiciera saber de su amor y de la certeza de una vida nueva y eterna para todos
los que hacen de Él su salvador y Señor?
Una decisión nuestra, pequeña en apariencia, puede ser la diferencia entre
la vida y la muerte, de un amigo, de un familiar, de un compañero de trabajo o
de un completo extraño. Dios nos ha enviado a predicar de esa salvación que solo
Él puede dar. No deberíamos olvidar que mañana puede ser tarde, no importa que
se burlen de nosotros, que nos cierren las puertas o no quieran oírnos, sucedió
antes y sucederá después.
El signo de un cristiano es el amor, solo el amor hacia nosotros movió al
Señor a morir en una cruz, haciendo de su muerte el sacrificio necesario para
reconciliarnos con su Padre, y Dios nos ama demasiado, tanto como para darnos a
su hijo, para que (como dice el tan conocido verso de Juan 3:16), todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna; el signo del cristiano es el amor, dije antes, y predicar la buena
noticia de la salvación es una expresión del amor que sentimos por el otro.
2 Timoteo 4: 1 Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a
los muertos en su manifestación y en su reino, (2) que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo;
redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Será hasta la siguiente entrega, si Dios así lo permite, bendiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Con un comentario sabemos que estás ahí, y es una bendición saberlo.