La Biblia no lo dice (parte V)
Adventistas
del séptimo día (segunda parte)
EL SANTUARIO
Se me mostró el amargo chasco que sufrió el pueblo de
Dios por no ver a Jesús en la fecha en que lo esperaba. No sabían por qué el
Salvador no había venido, pues no veían prueba alguna de que no hubiese
terminado el tiempo profético. Dijo el ángel:
"¿Ha fallado la palabra de Dios? ¿Ha faltado Dios en cumplir sus promesas?
No; ha cumplido cuanto prometió. Jesús se ha levantado a cerrar la puerta del
lugar santo del santuario celestial, y ha abierto una puerta en el lugar
santísimo y ha entrado a purificar el santuario. Todos los que esperan
pacientemente comprenderán el misterio. El hombre se ha equivocado; pero no ha
habido fracaso por parte de Dios. Todo cuanto Dios prometió se ha cumplido;
pero el hombre creía equivocadamente que la tierra era el santuario que debía
ser purificado al fin de los períodos proféticos. Lo que ha fracasado fue la
expectación del hombre, no la promesa de Dios."...
...Se me mostró lo que había ocurrido en el cielo al
terminar en 1844 los períodos proféticos. Cuando Jesús concluyó su ministerio
en el lugar santo y cerró la puerta de ese departamento, densas tinieblas
envolvieron a quienes habían oído y rechazado el mensaje de su advenimiento y
lo habían perdido de vista a él. (Primeros escritos, pág. 251, 252)
Hebreos 1:3 El Hijo es el resplandor de la gloria de
Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su
palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados,
se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas. (NVI 1999)
En el gran día del juicio final, los muertos han de
ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros,
según sus obras." (Apocalipsis 20:12.) Entonces en virtud de la sangre
expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido
sinceramente serán borrados de los libros celestiales. En esta forma el
santuario será liberado, o limpiado, de los registros del pecado. En el
símbolo, esta gran obra de expiación, o el acto de borrar los pecados, estaba
representada por los servicios del día de la expiación, o sea de la
purificación del santuario terrenal, la cual se realizaba en virtud de la
sangre de la víctima y por la eliminación de los pecados que lo manchaban.
Así como en la expiación final los pecados de los
arrepentidos han de borrarse de los registros celestiales, para no ser ya
recordados, en el símbolo terrenal eran enviados al desierto y separados para
siempre de la congregación. (Historia de los Patriarcas y Profetas pág. 373)
Colosenses 2:13
Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus
pecados. Sin embargo,
Dios nos dio vida en
unión con Cristo, al perdonarnos todos
los pecados (14) y anular la deuda que teníamos
pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa,
clavándola en la cruz. (15) Desarmó a los poderes y a las potestades,
y por medio de Cristo los
humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal. (NVI 1999)
Hebreos 8:1 Lo
principal de lo que venimos diciendo es que tenemos un Sumo Sacerdote que se
sentó a la diestra del trono de la Majestad en el cielo; (2) y es ministro del
Santuario, de aquel verdadero Santuario que el Señor levantó, y no el hombre. (3) Todo sumo sacerdote es
puesto para ofrecer presentes y sacrificios. De ahí que era necesario que Jesús
tuviese algo que ofrecer. (4) Si estuviera sobre la tierra, ni siquiera
sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que ofrecen los presentes según la
Ley. (5) Estos sacerdotes sirven en
un Santuario que es copia y sombra de lo que hay en el cielo. Por eso Dios dijo
a Moisés cuando iba a levantar el Santuario: "Haz todas las cosas conforme
al modelo que te fue mostrado en el monte". (6) Pero ahora tanto mejor ministerio es el de Jesús, por
cuanto es mediador de un pacto mejor, basado sobre mejores promesas. (7) Porque si el primer
pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado un segundo pacto. (8) Pero Dios
reprendiéndolos dijo: "Vienen días -dice el Señor-, en que concertaré con
la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto. (9) "No como el pacto
que hice con sus padres, el día que los tomé por la mano para sacarlos de
Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y me desentendí de ellos
-dice el Señor-. (10) "Este es el pacto que haré con la
casa de Israel, después de aquellos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en la
mente de ellos, las escribiré sobre su corazón; y seré su Dios, y ellos serán
mi pueblo. (11) "Y ninguno enseñará a su
prójimo, ni a su
hermano, diciendo: 'Conoce al Señor'; porque todos me conocerán, desde el menor
de ellos hasta el mayor. (12) "Porque perdonaré sus maldades, y no me acordaré más
de sus pecados". (13) Al llamar "nuevo" a este
pacto, declara anticuado al primero. Y lo anticuado se envejece y desaparece. (NRV 1990)
Hebreos 9:6 Estas
cosas eran ordenadas así: En la primera parte estaban siempre los sacerdotes a
cumplir los oficios del culto. (7) Pero en la segunda parte entraba
sólo el sumo sacerdote, una vez al año, no sin llevar sangre, que ofrecía por
sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo. (8) Con esto el Espíritu Santo da
entender que mientras que la primera Tienda estaba en pie, el camino al
Santuario no estaba aún abierto. (NRV 1990)
Hebreos 9:11 Pero Cristo ya vino, y ahora es el
Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. El Santuario donde él ministra es más
grande y más perfecto; y no es hecho por mano de hombre, es decir, no es de
este mundo. (12) Y Cristo entró en ese Santuario una vez para siempre, no con sangre de
machos cabríos ni becerros, sino con su propia sangre, y consiguió la eterna
redención. (NRV 1990)
Hebreos 9:14 ¡mucho más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu
Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra
conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que sirváis al Dios vivo! (NRV 1990)
Hebreos 9:23 Fue, pues, necesario que la copia de las
realidades celestiales fuese purificada con esos sacrificios. Pero las
realidades celestiales mismas requieren mejores sacrificios que éstos. (24) Porque Cristo no entró en el
Santuario hecho por mano de hombre, que
era sólo copia del Santuario verdadero, sino que entró en el mismo cielo,
donde ahora se presenta por nosotros ante Dios. (25) Tampoco entró para
ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el sumo sacerdote en el
Lugar Santísimo, cada año con sangre ajena. (26) De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario
padecer muchas veces desde la creación del mundo. Pero ahora, al final de los siglos, se presentó una sola
vez para siempre, para quitar el pecado, por medio del sacrificio de sí mismo. (27) Y así como
está ordenado que los hombres mueran
una vez, y después enfrenten el juicio, (28) así también Cristo fue
ofrecido una sola vez, para quitar los pecados de muchos. Y la segunda vez, sin
relación con el pecado, aparecerá para salvar a los que lo esperan ansiosamente. (NRV 1990)
Hebreos 10:8 Primero
dijo: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen
ni fueron de tu agrado" (a pesar de que la ley exigía que se ofrecieran). (9)
Luego añadió: "Aquí me tienes: He
venido a hacer tu voluntad." Así quitó lo primero para establecer
lo segundo. (10) Y en virtud de esa
voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo,
ofrecido una vez y para siempre. (11) Todo sacerdote celebra el culto día tras
día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar
los pecados. (12) Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados
un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, (13) en espera de
que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. (14) Porque con un solo
sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando. (15) También el Espíritu Santo nos da testimonio de
ello. Primero dice: (16) "Éste es el pacto que haré con ellos después de
aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré
en su mente." (17) Después añade: "Y nunca más me
acordaré de sus pecados y maldades." (18) Y cuando éstos
han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado. (19) Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos
plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través
de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; (21) y tenemos además un
gran sacerdote al frente de la familia de Dios. (22)
Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da
la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente
lavados con agua pura. (23) Mantengamos firme la
esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. (NVI)
Juicio investigador
…Al expirar Jesús en el Calvario exclamó: "Consumado
es," y el velo del templo se rasgó de arriba abajo en dos mitades, para
demostrar que los servicios del santuario terrenal habían acabado para siempre,
y que Dios ya no vendría al encuentro de los sacerdotes de ese templo terrestre
para aceptar sus sacrificios. La sangre de Cristo fue derramada entonces e iba
a ser ofrecida por él mismo en el santuario celestial. Así como el sacerdote
entraba una vez al año en el lugar santísimo para purificar el santuario
terrenal, también Jesús entró en el lugar santísimo del [santuario] celestial
al fin de los 2300 días de Daniel 8, en 1844, para hacer la expiación final por
todos los que pudiesen recibir el beneficio de su mediación, y purificar de
este modo el santuario. (Primeros escritos, pág. 253 y 254)
La obra del juicio investigador y el acto de borrar los
pecados deben realizarse antes del segundo advenimiento del Señor. En vista de
que los muertos han de ser juzgados según las cosas escritas en los libros, es
imposible que los pecados de los hombres sean borrados antes del fin del juicio
en que sus vidas han de ser examinadas (…) Cuando el juicio investigador haya
concluido, Cristo vendrá con su recompensa para dar a cada cual según sus
obras. (El conflicto de los siglos, pág. 540)
…En el tiempo señalado para el juicio —al fin de los
2.300 días, en 1844— empezó la obra de investigación y el acto de borrar los
pecados. Todos los que hayan profesado el nombre de Cristo deben pasar por ese
riguroso examen. Tanto los vivos como los muertos deben ser juzgados "de acuerdo
con las cosas escritas en los libros, según sus obras." (El conflicto de
los siglos, pág. 541)
Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros
hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavado regenerador y
renovador del Espíritu Santo, (6) que derramó en nosotros en abundancia, por
Jesucristo nuestro Salvador, (7) para que, justificados
por su gracia, seamos herederos según la esperanza de la vida eterna. (8) Palabra fiel
es ésta. En estas cosas insiste con firmeza, para que los que creen en
Dios, procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los
hombres. (NRV 1990)
1Juan 4:16 Y
nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que
permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (17) Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que
en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo
hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, (18) sino que el
amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así
que no ha sido perfeccionado en el amor. (19) Nosotros amamos a Dios porque él nos
amó primero. (NVI 1990)
Efesios 2:8 Porque por gracia ustedes han sido
salvados mediante la fe; esto no procede de
ustedes, sino que es el regalo de Dios, (9)
no por obras, para que
nadie se jacte. (10) Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. (NVI 1990)
El juicio investigador es un artificio adventista sin sustento bíblico real;
fue ideado para justificar el después llamado chasco o gran decepción ocurrida
en el año 1844, y con la necesidad de retener a tantos creyentes desilusionados.
Hacia 1850 todavía, y entre los diferentes grupos adventistas, todavía existían
desacuerdos sobre este asunto del juicio investigador. El siguiente es parte de
un artículo publicado por el Advent Review y escrito por Jaime White:
No
es necesario que la sentencia final sea dada antes de la primera resurrección
como algunos han enseñado; porque los nombres de los santos están escritos en
el cielo (...) El acontecimiento que introducirá el día del juicio será la
venida del Hijo del Hombre para resucitar a los santos que duermen y
transformar a aquellos que estén vivos en aquel tiempo (...) Algunos han
afirmado que el día del juicio precede a la segunda venida. Esta posición
ciertamente no tiene fundamento en la Palabra de Dios.
Todos los textos Bíblicos utilizados para argumentar sobre el tema “del santuario”
bien sirven a esta parte del escrito, especialmente los capítulos 8, 9 y 10 de
Hebreos.
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