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martes, 26 de mayo de 2015

El Santuario y el chasco

La Biblia no lo dice (parte V)

Adventistas del séptimo día (segunda parte)
EL SANTUARIO
Se me mostró el amargo chasco que sufrió el pueblo de Dios por no ver a Jesús en la fecha en que lo esperaba. No sabían por qué el Salvador no había venido, pues no veían prueba alguna de que no hubiese terminado el tiempo profético. Dijo el ángel: "¿Ha fallado la palabra de Dios? ¿Ha faltado Dios en cumplir sus promesas? No; ha cumplido cuanto prometió. Jesús se ha levantado a cerrar la puerta del lugar santo del santuario celestial, y ha abierto una puerta en el lugar santísimo y ha entrado a purificar el santuario. Todos los que esperan pacientemente comprenderán el misterio. El hombre se ha equivocado; pero no ha habido fracaso por parte de Dios. Todo cuanto Dios prometió se ha cumplido; pero el hombre creía equivocadamente que la tierra era el santuario que debía ser purificado al fin de los períodos proféticos. Lo que ha fracasado fue la expectación del hombre, no la promesa de Dios."...
...Se me mostró lo que había ocurrido en el cielo al terminar en 1844 los períodos proféticos. Cuando Jesús concluyó su ministerio en el lugar santo y cerró la puerta de ese departamento, densas tinieblas envolvieron a quienes habían oído y rechazado el mensaje de su advenimiento y lo habían perdido de vista a él. (Primeros escritos, pág. 251, 252)
Hebreos 1:3 El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas. (NVI 1999)
En el gran día del juicio final, los muertos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras." (Apocalipsis 20:12.) Entonces en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido sinceramente serán borrados de los libros celestiales. En esta forma el santuario será liberado, o limpiado, de los registros del pecado. En el símbolo, esta gran obra de expiación, o el acto de borrar los pecados, estaba representada por los servicios del día de la expiación, o sea de la purificación del santuario terrenal, la cual se realizaba en virtud de la sangre de la víctima y por la eliminación de los pecados que lo manchaban.
Así como en la expiación final los pecados de los arrepentidos han de borrarse de los registros celestiales, para no ser ya recordados, en el símbolo terrenal eran enviados al desierto y separados para siempre de la congregación. (Historia de los Patriarcas y Profetas pág. 373)
Colosenses 2:13 Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados (14) y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. (15) Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal. (NVI 1999)
Hebreos 8:1 Lo principal de lo que venimos diciendo es que tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en el cielo; (2) y es ministro del Santuario, de aquel verdadero Santuario que el Señor levantó, y no el hombre. (3) Todo sumo sacerdote es puesto para ofrecer presentes y sacrificios. De ahí que era necesario que Jesús tuviese algo que ofrecer. (4) Si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que ofrecen los presentes según la Ley. (5) Estos sacerdotes sirven en un Santuario que es copia y sombra de lo que hay en el cielo. Por eso Dios dijo a Moisés cuando iba a levantar el Santuario: "Haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte". (6) Pero ahora tanto mejor ministerio es el de Jesús, por cuanto es mediador de un pacto mejor, basado sobre mejores promesas. (7) Porque si el primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado un segundo pacto. (8) Pero Dios reprendiéndolos dijo: "Vienen días -dice el Señor-, en que concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto. (9) "No como el pacto que hice con sus padres, el día que los tomé por la mano para sacarlos de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y me desentendí de ellos -dice el Señor-. (10) "Este es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en la mente de ellos, las escribiré sobre su corazón; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. (11) "Y ninguno enseñará a su prójimo, ni a su hermano, diciendo: 'Conoce al Señor'; porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor. (12) "Porque perdonaré sus maldades, y no me acordaré más de sus pecados". (13) Al llamar "nuevo" a este pacto, declara anticuado al primero. Y lo anticuado se envejece y desaparece. (NRV 1990)
Hebreos 9:6 Estas cosas eran ordenadas así: En la primera parte estaban siempre los sacerdotes a cumplir los oficios del culto. (7) Pero en la segunda parte entraba sólo el sumo sacerdote, una vez al año, no sin llevar sangre, que ofrecía por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo. (8) Con esto el Espíritu Santo da entender que mientras que la primera Tienda estaba en pie, el camino al Santuario no estaba aún abierto. (NRV 1990)
Hebreos 9:11 Pero Cristo ya vino, y ahora es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. El Santuario donde él ministra es más grande y más perfecto; y no es hecho por mano de hombre, es decir, no es de este mundo. (12) Y Cristo entró en ese Santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni becerros, sino con su propia sangre, y consiguió la eterna redención. (NRV 1990)
Hebreos 9:14 ¡mucho más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que sirváis al Dios vivo! (NRV 1990)
Hebreos 9:23 Fue, pues, necesario que la copia de las realidades celestiales fuese purificada con esos sacrificios. Pero las realidades celestiales mismas requieren mejores sacrificios que éstos. (24) Porque Cristo no entró en el Santuario hecho por mano de hombre, que era sólo copia del Santuario verdadero, sino que entró en el mismo cielo, donde ahora se presenta por nosotros ante Dios. (25) Tampoco entró para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo, cada año con sangre ajena. (26) De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde la creación del mundo. Pero ahora, al final de los siglos, se presentó una sola vez para siempre, para quitar el pecado, por medio del sacrificio de sí mismo. (27) Y así como está ordenado que los hombres mueran una vez, y después enfrenten el juicio, (28) así también Cristo fue ofrecido una sola vez, para quitar los pecados de muchos. Y la segunda vez, sin relación con el pecado, aparecerá para salvar a los que lo esperan ansiosamente. (NRV 1990)
Hebreos 10:8 Primero dijo: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de tu agrado" (a pesar de que la ley exigía que se ofrecieran). (9) Luego añadió: "Aquí me tienes: He venido a hacer tu voluntad." Así quitó lo primero para establecer lo segundo. (10) Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre. (11) Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. (12) Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, (13) en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. (14) Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando. (15)  También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Primero dice: (16) "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente." (17) Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." (18) Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado. (19) Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; (21) y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. (22) Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. (23) Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. (NVI)

Juicio investigador
…Al expirar Jesús en el Calvario exclamó: "Consumado es," y el velo del templo se rasgó de arriba abajo en dos mitades, para demostrar que los servicios del santuario terrenal habían acabado para siempre, y que Dios ya no vendría al encuentro de los sacerdotes de ese templo terrestre para aceptar sus sacrificios. La sangre de Cristo fue derramada entonces e iba a ser ofrecida por él mismo en el santuario celestial. Así como el sacerdote entraba una vez al año en el lugar santísimo para purificar el santuario terrenal, también Jesús entró en el lugar santísimo del [santuario] celestial al fin de los 2300 días de Daniel 8, en 1844, para hacer la expiación final por todos los que pudiesen recibir el beneficio de su mediación, y purificar de este modo el santuario. (Primeros escritos, pág. 253 y 254)
La obra del juicio investigador y el acto de borrar los pecados deben realizarse antes del segundo advenimiento del Señor. En vista de que los muertos han de ser juzgados según las cosas escritas en los libros, es imposible que los pecados de los hombres sean borrados antes del fin del juicio en que sus vidas han de ser examinadas (…) Cuando el juicio investigador haya concluido, Cristo vendrá con su recompensa para dar a cada cual según sus obras. (El conflicto de los siglos, pág. 540)
…En el tiempo señalado para el juicio —al fin de los 2.300 días, en 1844— empezó la obra de investigación y el acto de borrar los pecados. Todos los que hayan profesado el nombre de Cristo deben pasar por ese riguroso examen. Tanto los vivos como los muertos deben ser juzgados "de acuerdo con las cosas escritas en los libros, según sus obras." (El conflicto de los siglos, pág. 541)
Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavado regenerador y renovador del Espíritu Santo, (6) que derramó en nosotros en abundancia, por Jesucristo nuestro Salvador, (7) para que, justificados por su gracia, seamos herederos según la esperanza de la vida eterna. (8) Palabra fiel es ésta. En estas cosas insiste con firmeza, para que los que creen en Dios, procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. (NRV 1990)
1Juan 4:16 Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (17) Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, (18) sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. (19) Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. (NVI 1990)
Efesios 2:8 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, (9) no por obras, para que nadie se jacte. (10) Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. (NVI 1990)
El juicio investigador es un artificio adventista sin sustento bíblico real; fue ideado para justificar el después llamado chasco o gran decepción ocurrida en el año 1844, y con la necesidad de retener a tantos creyentes desilusionados. Hacia 1850 todavía, y entre los diferentes grupos adventistas, todavía existían desacuerdos sobre este asunto del juicio investigador. El siguiente es parte de un artículo publicado por el Advent Review y escrito por Jaime White:
 No es necesario que la sentencia final sea dada antes de la primera resurrección como algunos han enseñado; porque los nombres de los santos están escritos en el cielo (...) El acontecimiento que introducirá el día del juicio será la venida del Hijo del Hombre para resucitar a los santos que duermen y transformar a aquellos que estén vivos en aquel tiempo (...) Algunos han afirmado que el día del juicio precede a la segunda venida. Esta posición ciertamente no tiene fundamento en la Palabra de Dios.

Todos los textos Bíblicos utilizados para argumentar sobre el tema “del santuario” bien sirven a esta parte del escrito, especialmente los capítulos 8, 9 y 10 de Hebreos.

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