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domingo, 3 de agosto de 2014

La Gracia de Dios

Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo

                                                                                                                             Romanos 10:13

Romanos 10:10 Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación. (11) Pues la Escritura dice: Todo aquel que cree en él, no será defraudado. (R-V c)
Tenemos por costumbre ver solo una parte de las cosas y no nos corremos de esta visión si es la que hemos escogido o en la que hemos sido adoctrinados, incluso leemos la Biblia con ese único ojo que parece, tuviéramos. Discutimos si salvos una vez, para siempre salvos, como enseñan unos y esa enseñanza la convertimos en ley, eterna e incuestionable; en tanto otros aseguran que nuestra salvación debe ser conquistada cada día, porque nunca tendremos la plena seguridad de ser verdaderamente salvos hasta el día del juicio; cuando Dios, según nuestras obras, nos juzgue. ¡No por las obras! Dirán entonces los unos que observan con el ojo diestro, mientras los otros, los del siniestro ojo, han de confirmar, y a voz de cuello, que las obras ayudan.
¿Y la gracia? ¿Dónde dejamos la gracia?

lunes, 21 de julio de 2014

El Reino del que somos ciudadanos


Apocalipsis 21:1 Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y el mar tampoco existía ya. (2) Vi también que la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descendía del cielo, de Dios, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. (3) Entonces oí que desde el trono salía una potente voz, la cual decía: Aquí está el tabernáculo de Dios con los hombres. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. (4) Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir. (5) El que estaba sentado en el trono dijo: Mira, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. (R-V c)
Juan 14:2 En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. (3) Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén. (R-V c)

Mateo 5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. (R-V c)
Mateo 22:30 porque en la resurrección, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo. (R-V c)
Filipenses 3:20 Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. (R-V c)
¿El cielo, la tierra? ¿Dónde habremos de pasar la eternidad los cristianos? ¿Cuantas veces nos hemos preguntado sobre este asunto o hemos debido responder a otros con respecto a esta duda? Los versos que anteceden a este párrafo pueden dar a entender lo uno o lo otro, según quien los lea y en donde haya dado sus primeros pasos doctrinales; pero esto, a la verdad, poco cambia nuestra expectativa final, que es vivir junto al Señor por toda la eternidad.

sábado, 12 de julio de 2014

Hasta los confines de la tierra

Predicando la palabra para la gloria del Señor

Para que la palabra del Señor corra y sea glorificada 
                                                                                       2Tesaloniscenses 3:1

De vez en cuando, al reflexionar sobre algunos temas bíblicos mis pensamientos parecen escapar de mi mente para volar hasta aquel lejano primer siglo, donde la iglesia comenzaba a formarse en Jerusalén.
Con la necesidad de oír
Mi imaginación se dispone entonces a recrear (hasta donde alcanza) una parte de la vida de estos primeros seguidores de Cristo, incultos en su mayoría, (incluso lo eran algunos de los discípulos del Señor; cabe recordar que a Pedro y a Juan, el concilio, aunque se sorprendiera por tanta resolución a la hora de hablar, los juzgó hombres sin letras y del vulgo. –Hechos 4:13–) tampoco debemos olvidar que los primeros seguidores de Jesús fueron hombres y mujeres de condición humilde. Gente ocupada en asuntos más urgentes que los de aprender a leer o escribir; esclavos, extranjeros (prosélitos), y todos aquellos que movidos por el arrepentimiento habían dejado atrás la mala vida que los condenaba. Ellos oían de la buena nueva que les era anunciada y deseaban saber más de Jesucristo, el hijo de Dios que por propia voluntad se había hecho hombre y había caminado entre ellos, porque ahora lo sabían (aunque mientras estuvieron con Él no alcanzaron a verlo), había venido en la carne, y también había muerto colgado de una cruz, como sacrificio al Padre; ¡Y por cada uno de ellos! Pero también sabían que tres días más tarde, por el poder de Dios, había vencido a la muerte. Estaban gozosos de oírlo de aquellos que habían estado con Él y habían sido testigos de todo lo que ahora narraban, con denuedo, porque ya no temían a las represalias y además, con tanta elocuencia, ambos dones otorgados por el Espíritu Santo que el Señor les prometiera antes de regresar al cielo a ocupar el sitio de honor reservado para Él por su Padre (y nuestro Padre) Dios y junto a su trono; el mismo Espíritu Santo que también había sido anunciado para cada uno de ellos y los que también habrían de creer en el Señor Jesús, el Cristo y salvador; aquel que había regresado la amistad entre Dios y los hombres.

sábado, 5 de julio de 2014

Sólo hay una Verdad

Proclamando la verdad de la Palabra

2Corintios 4:1 Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos. (2) No sentimos vergüenza de nada, ni hacemos nada a escondidas. No tratamos de engañar a la gente ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, Dios es testigo de que decimos sólo la verdad. Por eso, todos pueden confiar en nosotros. (3) Los únicos que no pueden entender la buena noticia que anunciamos son los que no se salvarán. (4) La buena noticia nos habla de la grandeza de Cristo, y Cristo a su vez nos muestra la grandeza de Dios. Ese mensaje brilla como la luz; pero los que no creen no pueden verla, porque Satanás (en la versión R-V dice el dios de este siglo) no los deja. (5) Y nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos. Al contrario, anunciamos que Jesucristo es nuestro Señor, y que nosotros somos servidores de ustedes porque somos seguidores de Jesucristo. (6) Cuando Dios creó el mundo, dijo: «Que brille la luz donde ahora hay oscuridad». Y cuando nos permitió entender la buena noticia, también iluminó nuestro entendimiento, para que por medio de Cristo conociéramos su grandeza.
(7) Cuando Dios nos dio la buena noticia, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro. Así, cuando anunciamos la buena noticia, la gente sabe que el poder de ese mensaje viene de Dios y no de nosotros, que somos tan frágiles como el barro.
2Corintios 4:13 La Biblia dice: «Yo confié en Dios, y por eso hablé. (Salmos 116:10)» Pues nosotros también confiamos en Dios, y por eso anunciamos la buena noticia.
No hay para mí mayor alegría que saber que mis hijos viven de acuerdo con la verdad. 3Juan capítulo 1 verso 4 (Dios habla hoy)
Cuando fuimos convencidos del pecado y tomamos la decisión de aceptar a Cristo como nuestro salvador y Señor nos pusimos también a su servicio, aprendimos sobre la verdad y fue esa verdad la que nos hizo libres.
Juan 8:31 Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; (32) y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (R-V contemporánea)

martes, 24 de junio de 2014

Milagros, Un objeto para maravillarse

el poder manifiesto del obrar de Dios

Si de milagros vamos a hablar, la palabra de Dios nos cuenta y de muchos; iba a comenzar esta parte con un texto, (Marcos 2:9) pero tanto me gusta la escena aquí representada que decidí transcribirlo completo. (Versión Reina Valera contemporánea)
Marcos 2:1 Algunos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm. En cuanto se supo que estaba en la casa, (2) se juntó mucha gente, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta, mientras él les predicaba la palabra. (3) Llegaron entonces cuatro hombres que cargaban a un paralítico. (4) Como no podían acercarse a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo donde estaba Jesús, hicieron una abertura, y por ahí bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. (5) Cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: Hijo, los pecados te son perdonados. (6) Algunos de los escribas que estaban allí sentados, se decían a sí mismos: (7) ¿Qué es lo que dice éste? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados? ¡Nadie sino Dios! (8) Enseguida Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando, así que les preguntó: ¿Qué es lo que cavilan en su corazón? (9) ¿Qué es más fácil? ¿Que le diga al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o que le diga: “Levántate, toma tu camilla y anda”? (10) Pues para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, éste le dice al paralítico: (11) “Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa.” (12) Enseguida el paralítico se levantó, tomó su camilla y salió delante de todos, que se quedaron asombrados y glorificando a Dios, al tiempo que decían: ¡Nunca hemos visto nada parecido!
Levántate, toma tu camilla,
y vete a tu casa
Cuando de una manera sobrenatural Dios interviene en los asuntos del hombre, de tal forma que el acontecimiento contradice a la propia naturaleza o al normal avance de este acontecimiento, podríamos asegurar que estamos en presencia de un milagro. Como dije antes, en la Biblia podemos hallar una extensa lista, entre los realizados por Jesús y los que, por los buenos oficios de la fe y del poder Divino que interviene, realizaron sus discípulos; cuando digo discípulos me refiero a todos los que siguieron a Cristo y no solamente a los doce que estuvieron desde el principio con Él. Por este motivo, y contra algunas creencias, el Señor no ha dejado de obrar entre los que confíanos en Él.
Cierto es que entre los dones que reparte el Espíritu Santo está el don de poder obrar milagros, del cual somos medios para que se produzcan y no los autores de ellos.
Los milagros ocurren y es la respuesta Divina a nuestra fe puesta en acción; Jesús lo dijo, y ya lo hemos visto cuando hablamos de la fe, en Juan 14:13. Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Reina Valera contemporánea)
Para que un milagro ocurra, debemos estar dispuestos a creer que sucederá, sin importar lo difícil que humanamente parezca o lo pequeño que, a los ojos de los demás, pueda verse. Dios también se complace en acariciarnos el alma y esas caricias a veces tienen la apariencia de pequeños milagros, regalos de Dios para hacernos sentir bien.

martes, 17 de junio de 2014

¡Qué el Espíritu Santo los acompañe siempre!

Cómo un segundo bautismo

Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo
Juan 14:26 El Espíritu Santo vendrá y los ayudará, porque el Padre lo enviará para tomar mi lugar. El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he enseñado.
1Corintios 6:19 El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado. Ustedes no son sus propios dueños. (20) Cuando Dios los salvó, en realidad los compró, y el precio que pagó por ustedes fue muy alto. Por eso deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios.

martes, 10 de junio de 2014

Es la Iglesia Fiel...

Una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga Efesios 5:27



La costumbre nos ayuda a desnaturalizar las cosas; pasa y mucho, que no prestamos atención y hablamos de la Iglesia como un lugar físico (yo mismo muchas veces me descubro haciéndolo), olvidando que el edificio solo es Iglesia cuando, los que hemos sido justificados por la sangre de Cristo estamos congregados dentro. Debemos entender principalmente que la Iglesia es, y como unidad, la gran comunidad de cristianos que habitamos este mundo. Solo después de conocer esto, llamemos iglesia al edificio donde nos reunimos, de esta manera evitaremos confundirnos o confundir a otros.
Efesios 2:20 Todos los miembros de la iglesia son como un edificio, el cual está construido sobre la enseñanza de los apóstoles y los profetas. En ese edificio Jesucristo es la piedra principal. (21) Es él quien mantiene firme todo el edificio y quien lo hace crecer, para que llegue a formar un templo dedicado al Señor. (22) Por su unión con Jesucristo, ustedes también forman parte de ese edificio, en donde Dios habita por medio de su Espíritu.