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viernes, 30 de enero de 2015

De los que tuercen el Evangelio

.¿Título? Ojalá hubiera podido encontrar uno



Juan 7:24 No digan que algo está mal sólo porque así les parece. Antes de afirmar algo, deben estar seguros de que así es. (Biblia en lenguaje sencillo)
Lucas 6:37 Jesús también les dijo: No se conviertan en jueces de los demás, y Dios no los juzgará a ustedes. No sean duros con los demás, y Dios no será duro con ustedes. Perdonen a los demás y Dios los perdonará a ustedes. (BLS)
¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque! escribió Santiago refiriéndose a la lengua (Santiago 3:5)
A veces creo que algunos miembros de la Iglesia han olvidado que forman parte del cuerpo de Cristo (Romanos 12:5) y esto es fácil de advertir, alcanza con observar en las redes sociales, sus páginas.
No es mi intención sentar en el banquillo de los acusados a las redes sociales, demasiado nos servimos de ellas en función a nuestros objetivos, tampoco deseo ser juez de los propósitos de todos aquellos que forman parte de alguna; están ahí y pueden ser tan buenas o malas como nosotros pretendamos que sean. Pero una cosa sé, el ser cristiano se confirma con el testimonio que damos a otros, no se es cristiano solamente algunos días a la semana y en lugares específicos, no alcanza con una afirmación de lo que somos, y esto es lo que los demás terminarán descubriendo.

jueves, 22 de enero de 2015

Pequeñas reflexiones

Pequeñas reflexiones

Examinadlo todo y retened lo bueno. Así escribió Pablo en su primera carta a los Tesalonicenses, (1Tesalonicenses 5:21) a los Corintios les señala: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (1Corintios 10:23)

No es difícil para ninguno discernir entre lo que está bien y lo que está mal, el libre albedrío nos da la posibilidad de poder escoger entre estas dos opciones, y es esa la libertad que Dios nos da, la de decidir que es lo que queremos para nosotros en esta vida que nos ha tocado vivir; el conocimiento de lo bueno y de lo malo también nos da otra facultad, la de advertir las consecuencias de lo uno u otro. Aquellos que me conocen saben que soy un duro juez para conmigo, no creo en los matices y en mi escala de valores todo se reduce a blanco o negro, esto me permite distinguir (o decidir) entre lo correcto y lo incorrecto sin la necesidad de todas esas excusas que solemos dar cuando nos equivocamos, tampoco utilizo mi ignorancia como una justificación; sé que al hacer lo que no corresponde mi conciencia lo advierte e inmediatamente da aviso a mi razón, soy yo entonces el único que decide si desea escucharla o no.

sábado, 17 de enero de 2015

Pequeñas miradas

Pequeñas miradas


Génesis 29:7 Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas. (8) Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.


Cientos de veces leemos sin prestar demasiada atención a lo que leemos, después de todo, ¿Qué de nuevo se puede encontrar entre los versos que tantas veces hemos visto? Pero en algún momento lo descubrimos, está allí y aunque no lo podamos entender, estuvo allí desde siempre; sentimos entonces que los ojos se nos abren a una lectura nueva y más amplia.
Así me sucedió con este párrafo, dos versículos que anticipan el encuentro de Jacob y Raquel. La historia de Jacob, Lea, Raquel y Labán es conocida por los cristianos, (para los que se inician en el camino y estén interesados en leerla, es parte de la Biblia, y comienza en Génesis 29:1 y concluye en el capítulo 31 verso 55 del mismo libro)  
Hagamos el ejercicio de trasladarlo a nosotros y al presente; después de todo, las escrituras tienen un único propósito final, el de presentarnos a Cristo, el Hijo de Dios, como Señor, salvador y Juez de la humanidad, independientemente de ser o no aceptado como tal por quienes oyen de Él. A los que creemos nos dio una orden, presentar este evangelio de salvación a toda criatura, mandato que concluirá el día de su regreso y hasta la llegada de ese preciso momento somos los mensajeros de esta buena noticia que tiene reservada para los que entiendan y crean en el sacrificio de su muerte; en tanto nos dice: “Es aún muy de día; no es tiempo de recoger el ganado” y aunque sabemos, la noche se acerca, nuestra tarea es ver que las ovejas sacien su sed y se alimenten, “abrevad las ovejas, e id a apacentarlas”, nos señala; Él es la fuente de agua viva y la sed se quita con el conocimiento pleno de su persona a todos los que se acercan a conocerle, y su palabra es el alimento, llega después, por medio de nuestro testimonio, respondiendo a las dudas y a las preguntas, y enseñando con fidelidad lo que dicen las escrituras.

martes, 6 de enero de 2015

Firmes y Adelante

Los caminos que Dios escoge para nosotros

Extraños resultan algunos caminos al transitarlos por primera vez, de difíciles pasos unos, agotadores otros y temerarios los siguientes. Poco sabemos de lo que habremos de encontrar delante, pero obedientes a su mandato, vamos; anunciando su palabra y presentándolo a Él como el único Señor y salvador de todos los hombres que quieran reconocerlo como tal.
…Como corderos en medio de lobos. (Lucas 10:3) Aseguró, e igual marchamos, por amor a Él, por lo mucho que ha hecho en nuestras vidas y por la certeza de saber que no lo haremos solos, Él camina con nosotros, no detrás, no delante, sino al lado nuestro.
Predicamos lo que antes nos fue enseñado y creímos verdadero, predicamos porque somos testigos de su gracia (por nosotros, inmerecida) y su infinito poder, también por una necesidad, la de compartir esta buena noticia que tanto bien ha hecho en nuestras vidas, para quien quiera escucharla y para quien tenga la necesidad de oírla, de gracia, porque así fue dada a nosotros.

viernes, 2 de enero de 2015

Ser cristiano en el siglo XXI (conclusión)

Él es real
¡Dios no ha muerto, muy a pesar del deseo de Nietzsche! De estarlo, vana sería nuestra fe, nada puede cambiar esta realidad de la que participamos, la obra construida por el poder de su palabra nos rodea, y la de sus manos se manifiesta en nosotros; cierto es que son demasiadas las teorías que contradicen esta postura mía.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Ser cristiano en el siglo XXI (tercera parte)


El ejercicio de pensar razonando
“Amados hermanos míos, tan solo por un momento olvidemos nuestra condición de cristianos y razonemos, así como lo hacen los demás mortales”; dijo una vez un viejo y conocido pastor a su congregación; el no estaba bromeando. Es lamentable saber que muchos de nosotros entendemos el ser cristiano con el hecho de resignar (y sin culpa alguna) una parte de nuestro cerebro colgándolo a las puertas del templo, mientras la otra parte (ese poco que por nuestra necesidad de respirar, caminar y repetir amén como cotorras, dejamos dentro de nuestro cráneo) hallará entretención en acertar cuanto tiempo ha de pasar hasta el final de la reunión.

martes, 14 de octubre de 2014

Ser cristiano en el siglo XXI (segunda parte)


A nuestra imagen y semejanza
Hemos nacido humanos, no perros, gatos, ratones, elefantes, hormigas o cualquier otro animal de los muchos que habitan esta tierra sometida a nuestro señorío, y aunque a hechura de nuestros padres, llegamos al mundo con la huella de un antiguo linaje que nos lleva hasta ese deseo de Dios de crear al hombre y a la mujer a imagen y semejanza suya, diseño que todavía llevamos; aunque muchas veces se nos hace difícil recordarlo.
He escuchado por ahí de la imposibilidad de existencia de este ser superior, artífice de todo lo que es y conocemos, eterno, omnipresente, todopoderoso y omnisciente; del que dicen, es el resultado de nuestros propios temores, del sentimiento de orfandad que nos atormenta durante la edad adulta y la construcción con la que pretendemos disminuir la incertidumbre que llega durante la infancia junto con el conocimiento intelectual de la muerte como desenlace fatal de haber vivido y nos hace conscientes de nuestra propia finitud. He oído de su muerte y del posterior resurgir del nuevo hombre.
¡Ay, si yo no tuviese la mente tan cerrada por tantas supersticiones infantiles que me ayudan a creer en el Dios de mi salvación! Cuanta y tan interesante cantidad de cosas hay debajo del sol (de este y los otros sistemas solares que seguramente hay en otras galaxias) que necesitamos conocer en el nombre de la verdad.